La isla del santuario

Sanctuary

Argumento

¿Pasión u obsesión? Jo Hathaway creía conocer la diferencia, pero... Estaba mortalmente equivocada.

Fotógrafa de éxito, Jo Ellen Hathaway recibe inquietantes fotos de un desconocido que se dedica a perseguir y retratar cada uno de sus pasos.  Cuando entre esas fotografías cree ver una imagen de su madre (quien todos creían que había abandonado a su marido y sus hijos veinte años antes) desnuda y muerta, Jo sufre un colapso nervioso que le lleva poco después a buscar consuelo y refugio en la tranquila isla de la costa de Georgia donde se crío.

Pero en Santuario, la posada que regenta su familia, no encuentra la paz ni las respuestas que buscaba. Por una parte, la relación con su padre y su hermano es distante y no puede contarles por lo que está pasando. Por otra, la llegada del joven arquitecto Nathan Delaney la altera de un modo diferente, despertando sus sentidos y su miedo al abandono cuando se enamora de él. Y, sobre todo, porque su acosador parece haberla seguido hasta la isla, poniendo de nuevo en peligro su vida y la de aquellos que la rodean.

Crítica

¿Cómo se condensan más de 500 páginas de novela en una película que no llega a la hora y media? Es fácil suponer que la tarea es increíblemente complicada y puede hacerse con mayor o menor acierto.

En el caso de La Isla del Santuario, en algunos aspectos es increíblemente fiel al original y nos encontramos situaciones y diálogos (como la famosa conversación que tienen Jo y Nathan acerca del sexo, el flan y los cocos) extraídos directamente y sin cambios de la novela, pero otras muchas escenas cambian o directamente desaparecen.

En El Santuario (o El Último Refugio, como se publicó en otros países) Jo tiene dos hermanos: Brian y Lexie y, aunque de manera secundaria, ambos tienen su propia historia de amor dentro de la novela. Sin embargo, en la película sólo aparece el personaje de Brian. Personalmente me gustaba el personaje de Lexie y su relación con Giff y, al tener dos formas de ser muy diferentes, la interacción de cada uno de los hermanos con Jo nos mostraba distintas facetas de su personalidad, pero entiendo que Lexie no era imprescindible para el desarrollo de la historia. Y por los menos conservaron a las amigas de Jo: Ginny y Kirby, así como la relación que ésta última mantiene con Brian.

Algunos de los cambios que se hacen en estas adaptaciones pueden gustarnos más o menos (siempre habrá alguna escena que nos guste especialmente, pero que los guionistas no consideraron esencial), aunque normalmente los entendemos y los perdonamos.

Mi mayor, aunque podría decir mi único, problema con las alteraciones hechas en esta película es con un cambio muy importante; en la novela había dos asesinos, el de hace veinte años y el acosador actual, mientras que en la película los dos son él mismo. Desde el punto de vista de la adaptación, comprendo que eso hubiera requerido muchas más explicaciones para la que los guionistas y/o el director consideraron que no había espacio, pero no me gusta. Especialmente porque si lo miro sólo desde el punto cinematográfico, sin pensar en lo que sé de la novela, me parece que no tiene mucho sentido puesto que el asesino hubiera sido increíblemente joven la primera vez, y no es que a esa edad no se pueda ya ser un psicópata, pero que tuviera la inteligencia y la fuerza necesaria para asesinar a una mujer adulta... Eso ya lo veo un poco más dudoso.

Si hablamos sobre  el reparto, la verdad es que me gusta.
A Melissa Gilbert todas la conocemos como la joven Laura Ingalls en La Casa de la Pradera, pero a finales de los ochenta y principios de los noventa se dedicó principalmente a este tipo de “telefilms de media tarde” donde priman el drama, el romance o los asesinatos (o las tres cosas a la vez). La actriz es algo mayor de lo que es Jo Ellen en la novela, pero esa melena pelirroja, rizada y algo descuidada, la acercan mucho a la descripción que se hace de ella: una mujer atractiva pero a la que le importa un cuerno su aspecto físico y con bastante carácter.

En el papel de Nathan  Delaney encontramos a Costas Mandylor (Picket Fences), un actor que, sin ser exactamente guapo, a mí me resulta atractivo. He visto a Mandylor en varias películas y en pequeños papeles en series, y aunque no tiene un gran registro interpretativo, para mi gusto hace muy bien el papel de Nathan, tanto que desde que vi la película por primera vez, cuando releo El Santuario siempre lo hago con su imagen en la cabeza.

En cuanto al resto, tenemos a Chris Martin (Felicity) en el papel de Brian o a la conocida Kathy Baker como la tía Kate.

En definitiva, La Isla del Santuario me gustó, lo que no es fácil con estas versiones televisivas, pero sobre todo: me hizo apreciar aún más el libro.

Curiosidades

La acción de la historia transcurre en la isla de Litle Desire, en la costa de Georgia, pero la película se rodó en Ontario, Canada.

Antes de protagonizar La Isla del Santuario, Melissa Gilbert ya había rodado varias películas basadas en novelas como “Con su propia Ley” (Barbara Taylor Bradford) o “El Guía de Almas” (Kathleen Kane).

 

Artículo realizado por Isabel A.

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