Para Carnegie, el enlace de Nicky Parry era
la solución a todos sus problemas laborales.
Pero todo comienza a adquirir un tono
sombrío con la muerte de una chica que
conducía el coche de la novia, en un
accidente muy poco claro.
La amenaza de un asesino planea sobre todos
los personajes implicados a medida que se
acerca el día de la boda, y Carnegie
comprende pronto que en aquel enlace no sólo
está en juego la futura felicidad de la
pareja... sino también su propia vida.
SU TRABAJO, PLANIFICAR LA BODA
PERFECTA...
Carnegie había conseguido sacar adelante su
propia agencia para la organización de
bodas a costa de muchos apuros económicos y
de descuidar su propia felicidad
sentimental. Su jornada discurre entre
cáterings, elección de vestidos, listas de
invitados, recelos de los padres y sustos de
última hora. Pero por fin, llega el encargo
de su vida, una boda que le permitirá
codearse con la gente más selecta de
Seattle. Quizá por eso parece ser la única
persona en darse cuenta de la amenaza que se
cierne sobre la joven novia. Para
defenderla, tendrá que poner en peligro
mucho más que su adorado negocio.
...Y EVITAR QUE LA MUERTE SE COLARA
EN LA LISTA DE INVITADOS
Holt Walker es uno de los abogados más
brillantes de Seattle. Joven, rico y viudo
es, además, propietario de los ojos verdes
más fascinantes de la ciudad. Parece el
hombre perfecto para Carnegie, que quizá
consiga ser la protagonista del romance por
una vez. Pero Holt no es más que una de las
piezas en el peligroso juego en que está
inmersa, acosada por un reportero sin
escrúpulos, un socio lleno de sopresas y
unos clientes con sus propios secretos. Un
juego en el que Carnegie no puede permitirse
bajar la guardia ni un momento.